1/3

1/7
1/1
1/1
1/1
1/1

Hotel Palenque (remake). A Line Made by No-walking:  una caminata gráfica sobre el hotel Palenque de Robert Smithson.

2021

work in progress 

Palenque es una ciudad de Chiapas, México. Tiene una extensión territorial de 1.123 Km y se sitúa cerca del río Usumacinta, que significa "lugar de monitos". La zona es conocida por un yacimiento arqueológico ubicado a 7 km, uno de los más importantes de la cultura maya. A Palenque puede llegarse a través de las carreteras 190 y 199 en un trayecto de aproximadamente seis horas desde Tuxtla Gutiérrez, la Capital del Estado. El clima es generalmente cálido y húmedo, y llueve frecuentemente.

En abril de 1969 el artista norteamericano Robert Smithson viajó a Palenque en compañía de Nancy Holt y la Galerista Virginia Dwan. El viaje formaba parte de un recorrido por la península del Yucatán en el que realizó Nine Mirror Displacements, nueve piezas site-specific documentadas en su célebre foto-ensayo Incidenst of Mirror-Travel in the Yucatán (Artforum, 1968). Este mismo viaje inspiró una conferencia en el auditorio de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Utah en 1972 conservada hoy en cinta magnética con el nombre Hotel Palenque (1969/1972). En aquella conferencia Smithson mostró treinta y un diapositivas a color sobre el estado de abandono y, al mismo tiempo, de renovación del hotel donde se alojaron, dejando a un lado las ruinas de los templos mayas y otras atracciones turísticas que también habían visitado.

En su conferencia Smithson describió este hotel como un lugar descentrado (era muy difícil comprender la lógica del lugar) con estructuras inconclusas, techos derribados, escaleras que desaparecían y suelos que no conducían a ninguna parte. Lo definió como una especie de desarquitecturización que seguía evocando todos los miedos y temores de los antiguos mayas.

Smithson parodió la idea de viaje turístico llamando a sus recorridos anti-expediciones pero, en realidad, aquella experiencia, como la de los artistas del Grand Tour que dibujaban ruinas y hacían acopio de esculturas, grabados y antigüedades, no buscaba sino la conexión de tiempos anteriores con otros no necesariamente avenidos. De hecho, todos sus proyectos, escritos y construcciones, sus no-lugares o desplazamientos, fueron una batalla constante con la linealidad temporal, dirigidos hacia la heterocronicidad, hacia los procesos de transformación de la materia y otras manifestaciones entrópicas como la ambigua construcción en la que el hotel Palenque se convertía día a día.

A través de aplicaciones de geolocalización, en abril de 2020 iniciamos un viaje hacia Palenque en busca del mítico hotel de Robert Smithson. El viaje duró varias semanas extendiéndose a medida que se prorrogaba el Estado de Alarma debido a la situación de emergencia sanitaria provocada por el COVID-19. En nuestra mochila: una pequeña publicación del Museo Rufino Tamayo de 2011 Hotel Palenque: 1969-1972  con un facsímil del dibujo de Smithson sobre la estructura del hotel, una copia digital del libro editado por Jack Flam Robert Smithson: The Collected Writings y una edición de bolsillo del libro de John Lloyd Stephens Incidents of Travel in Yucatán (1843) que inspiró el tour de Smithson, con excelentes reproducciones en blanco y negro de los dibujos de Frederick Catherwood.

El objeto de nuestro viaje era, en primer lugar, concebir aquel recorrido virtual como una experiencia estética y, en segundo lugar, desarrollar un proyecto gráfico a partir del dibujo de Smithson titulado "Map of the Hotel Palenque". Este texto recoge el proceso y los resultados de dicha investigación, realizada gracias al registro vía satélite de las sucesivas transformaciones del hotel a través de Google Maps, Google Street View o las fotografías de sus huéspedes publicadas en redes sociales y buscadores de hoteles. Es a través de estos medios que hemos logrado aunar en el plano diferentes temporalidades de un mismo espacio.

El proyecto se ha materializado en una serie de dibujos realizados con técnicas digitales, los cuales no deberían separarse del recorrido virtual que los originó. Tampoco debería observarse este viaje como un viaje real sino, más bien, como un texto, como una abstracción o non-site de lo que fue, construido sobre la larga tradición de escritura (y dibujo) sobre viajes.

CAPÍTULO 1. EL PRIMER DESPLAZAMIENTO (O CÓMO LLEGAR HASTA PALENQUE)

"La experiencia del lugar suponía gran parte de la experiencia estética de la obra en sí. No era el objeto, sino llegar al objeto lo que formaba parte de la experiencia artística".[1]

 Virginia Dwan

Con un ejemplar en la mesa de John Lloyd Stephens Incidents of Travel in Yucatán (1843) y una copia impresa de la publicación de la Editorial Alias del Hotel Palenque de Robert Smithson tomamos rumbo hacia al Estado Mexicano de Chiapas. La velocidad del wifi es de 10 Mbps, el viento sopla del Noroeste a 16 km/h y la temperatura es de 8ºC. Abrimos Google Maps en el navegador y, a la vez, desplegamos la Guía de Viaje en versión e-book de Chiapas. Escogemos la "Ruta Maya y Selva Lacandona" en la página 16; el tono de la guía turística es verdaderamente prometedor: "adentrarse al fascinante mundo chiapaneco es penetrar, literalmente, en una frondosa selva calmada de caminos insospechados".

Tuxtla Gutiérrez es la capital de Chiapas. Se encuentra a 269,3 km de Palenque pero desde nuestra localización es imposible llegar hasta ella sin pasar por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Una vez cruzado el Océano, en un abrir y cerrar de ojos, aterrizamos en el Aeropuerto de Tuxtla. Estas son las dos primeras líneas trazadas:

Dibujar dos líneas en el mapa dirección Madrid-Ciudad de México, Ciudad de México-Tuxtla Gutiérrez resulta una experiencia reveladora, una forma de traspasar los límites entre lo móvil y lo inmóvil, la realidad y la representación como sólo el dibujo, de una forma casi performática, es capaz de hacer. Un dibujo centrado solamente en el "acto de dibujar" que, como los viajes y algunos paisajes, para su completo entendimiento únicamente puede ser experimentado y no sólo contemplado. La partitura de este dibujo es:

1. Busque en el mapa el emplazamiento de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.

2. Trace una o varias líneas desde su ubicación hasta este destino.

Algunas de las obras más emblemáticas del Land Art tienen su génesis en una experiencia gráfica en el paisaje o, en el caso de Robert Smithson, en un viaje. Para Smithson, era habitual escoger el emplazamiento de sus obras visitando "lugares que, de algún modo, habían sido alterados o destruidos". "Cuando haces un viaje -decía- necesitas un montón de datos precisos, así que solía trabajar con mapas de cuadrantes (zonas que cubren un espacio aproximado de 27 km entre N y S y unos 20 km de E a O); el trabajo con los mapas seguía al viaje".  

Nuestro mapa se abría en la pantalla marcándonos el camino serpenteante desde Tuxtla Gutiérrez hasta Palenque; era una red enmarañada de píxeles llamadas "carreteras", algunas blancas y otras amarillas, confrontadas con líneas azules que sorteaban la jungla de Chiapas. Hicimos zoom con el cursor hasta situarnos en la ruta 190 dirección Ocosingo. Tanto la 190 como la 199 eran carreteras federales de doble sentido. Las camionetas llevaban cinco o seis personas de pie, en la parte de atrás, agarradas a una especie de jaula abierta. El recorrido, en sí, fue bastante ambiguo. Al principio había bosques de pinos o encinas, llegado a un punto, la vegetación selvática apenas nos permitía discernir más allá de los bordes de la carretera.


John Lloyd Stephens describió la selva de Chiapas como un lugar salvaje, tan salvaje "como antes de la conquista española". En su camino hacia Palenque hablaba de un bosque impenetrable donde los matorrales eran tan altos que se apelaban de las mulas para abrirse paso a machete. En algunos lugares "el bosque parecía muerto por el calor". 

 
Conocimos a tres indios que llevaban garrotes en la mano,
desnudo excepto un pequeño trozo de tela de algodón alrededor del
lomos y pasando entre las piernas, una de ellas, joven,
alto, y de admirable simetría de forma, mirando el
caballero de los bosques nacido libre. Poco despues
pasamos un arroyo, donde se depositaban indios desnudos.
Ting toscas redes para los peces, salvajes y primitivos como en el primer edades de vida salvaje. (...) Mientras descendíamos un pesado viento barrió el bosque; el aire se llenó de
hojas secas; las ramas se partieron y se rompieron, los árboles
dobladon, y había toda la apariencia de una violenta tortura
nado.p.277

 

En algún lugar entre San Cristóbal de las Casas y Ocosingo la espesura de la selva se abría en unos claros que en verdad eran campos de maíz; la palabra maíz viene del taíno mahís (una lengua indígena), que significa "lo que sustenta la vida". En uno de los grabados de Catherwood el maíz crecía entre las ruinas, cultivado y cosechado, según Stephens, por una familia india que decía ser descendiente de la casa real. p.183 Catherwood retrataba a veces a los indios junto a las ruinas; los dibujaba de espaldas, en posturas despreocupadas. Desde la mirada decimonónica e imperialista de Stephens y Catherwood, los indios se mostraban indiferentes a la cultura e historia de sus antepasados indígenas.

Pasando por Agua azul vimos un caballo negro suelto, junto al arcén, y más adelante un perro y un par de gallinas. Fueron los únicos animales que vimos durante todo el recorrido.

Los pueblos o aldeas crecían a los lados de la carretera. A veces se trataba sólo de dos o tres construcciones con "comederos" del tipo "pollo de rancho" y "antojitos" como empanadas y tacos. Algunos vendían garrafas apiladas, suponemos, de gasolina. Las propiedades estaban delimitadas por palos de 1m mal colocados, y no siempre estaban unidos por una alambrera.

En carteles dispersos podías leer "venta de quesos", "venta de maíz", "vulcanizadora", "café molido", abarrotes "Mendez" o abarrotes "Lupita", pero no necesitábamos nada de eso. Llegando a Palenque una señal informativa decía "no maltrate a l_s señales".

Este fue el último dibujo de dicho recorrido:

CAPTÍTULO 2. SEGUNDO DESPLAZAMIENTO: EL HOTEL PALENQUE

Bordeamos la ciudad de Palenque por el oeste dejando a un lado la 199 y cogiendo en una rotonda la Segunda Avenida. El hotel de Smithson se inscribía en el territorio de forma confusa. En la web del hotel indicaban: Avenida 5 de Mayo número 15, Palenque (Chiapas), junto a la Iglesia Católica "Santo Domingo de Guzmán".[1] En Google Maps, en cambio, rezaba: 1ª Avenida Sur Pte. número 15, Palenque (Chiapas).

 

En nuestro mapa, en efecto, existían dos hoteles Palenques, ubicados en una misma vía dividida por el Parque Central. Luego descubrimos que el hotel "verdadero" se situaba en la calle Central Ote. número 15, Palenque (Chiapas) y que el resto eran solo sus reflejos.

El viaje de Smithson hacia Palenque fue una parada más de un recorrido por la península del Yucatán en compañía de Nancy Holt y Virginia Dwan. El itinerario fue planeado por Smithson; Dwan y Holt se encargaron de preparar las provisiones. El viaje duró dos semanas y media. Salieron desde el aeropuerto Kennedy de Nueva York a bordo del vuelto nº67 de Pan Am con destino Fort Myers un martes 15 de abril de 1969. Después de una visita fugaz a Robert Rauschenberg en la Isla de Captiva, atravesaron el Golfo de México hasta Mérida y alquilaron un coche.

 

A lo largo de todo el recorrido Smithson realizó nueve Mirror Displacements documentados en su fotoensayo Incidents of Mirror-Travel in the Yucatan (Artforum, 1969). Nuestra confusión con la geolocalización del hotel nos recordó a estas obras conformadas por doce espejos colocados en distintos puntos de su viaje. Sus Mirror Displacements eran mucho más que doce espejos dispuestos en un lugar, eran los espejos y, al mismo tiempo, sus reflejos. Cada Mirror Displacements era una obra creada site-specific, es decir, inseparable de su contexto, el cual determinaba su sentido y ordenación formal. Así es como nuestro hotel actuaba en el mapa, como un espejo cuyos reflejos dependían de la luz, el tiempo y el contexto, complicando e invirtiendo nuestra la percepción visual del lugar. Aquella mañana, el hotel Palenque se reflejaba a sí mismo en una infinita tautología cartográfica: un lugar real convertido en espejismo.

El primer Mirror Displacements de Smithson ocurrió en "algún sitio entre Uman y Muna". Era un campo "chamuscado" en el que Smithson fue colocando los doce espejos de 12 x 12 pulgadas de forma paralela sobre el terreno. Las cenizas en el aire y el polvo suspendido rompían los reflejos del cielo. Al acabar su instalación Smithson tomaba algunas fotografías, guardaba los espejos en una caja y se marchaba. En ese momento, realidad y abstracción, site y non-site, espejo y reflejo, se desvanecían. "Si visita los lugares -advertía- (una probabilidad dudosa), no hallará más que vestigios de la memoria, (...). Los espejos se encuentran en algún lugar de Nueva York. La luz reflejada ha sido borrada. Los recuerdos no son más que números en un mapa, memorias vacías que constelan los terrenos intangibles en proximidades suprimidas. Es la dimensión de la ausencia lo que queda por descubrir. (...) Yucatán se encuentra en otra parte".

Con la intención de que las palabras de Smithson no fueran ciertas y que, en verdad, Hotel Palenque siguiera allí, desplazamos nuestra posición en el Google Street View hasta la entrada principal. Ahí estaba el hotel de Robert Smithson, imponente como los templos mayas: la escenificación espectacular y perfecta del tiempo, la arquitectura y la naturaleza, conformada en una fachada aparentemente hermética y pictórica, perfectamente acondicionada para los viajeros.

Para Smithson, Incidents of Mirror-Travel in Yucatan era una anti-expedición; se había convertido en el reflejo de las primeras investigaciones realizadas en la península por exploradores como Stephens. 

A diferencia de los diarios de viaje de Stephens, Smithson no hablaría ni reproduciría las ruinas de los yacimientos mayas. Tanto en su conferencia Hotel Palenque como en su fotoensayo Incidents of Mirror-Travel in Yucatan. 

como descripciones de Stephens de ciudades en ruinas inspiraron al artista en su viaje por la península del Yucatán. 

búsqueda de lugares en deterioro y otras manifestaciones de entropía, un concepto que

.

Isabel Carralero © 2021
  • Isabel Carralero
  • Isabel Carralero