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Lara Almarcegui: dibujos en The Graphische Sammlung ETH Zúrich

 

Isabel Carralero Díaz


Universidad de Salamanca, Facultad de Bellas Artes, Departamento de Historia del Arte/ Bellas Artes, Área de Dibujo y Grabado, Campus Ciudad Jardín, Avenida de la Merced s/n, 37005, Salamanca, España

Resumen:

El trabajo de Lara Almarcegui (Zaragoza, 1972) versa sobre la ciudad y la arquitectura, sobre sus materiales y mecanismos de planificación urbana, sobre el origen de la construcción que es, en verdad, la geología. Es por ello que muchos de sus proyectos tienen que ver con la tierra y el subsuelo como lugar donde ocurren las construcciones y de donde proceden las materias primas utilizadas en su diseño y edificación. 

En algunos de estos proyectos Almarcegui utiliza el dibujo y la escritura como medios con los que organizar las capas de tiempo, con los que visualizar procesos de transformación o, incluso, calcular el peso y dimensión de las ciudades. La ejecución de sus proyectos requiere un riguroso estudio de viabilidad técnica como, por ejemplo, la tolerancia de carga del suelo o las restricciones de accesibilidad al lugar. En ocasiones, sus propuestas de intervención resultan imposibles de realizar siendo sus bocetos los únicos testigos del  proceso.

Este artículo está dedicado a los dibujos de Lara Almarcegui desde una visión que amplía el trabajo de la artista presentando un área de su trabajo menos conocida. Nuestro propósito es reflexionar sobre el papel de sus bocetos por un lado, como sistemas de representación y, por otro, como herramienta de conocimiento y proyección. La investigación ha sido realizada a partir de la muestra Lara Almarcegui: Deep Inside-Out celebrada en Zúrich en The Graphische Sammlung ETH..

Palabras clave: Lara Almarcegui; dibujos; The Graphische Sammlung ETH Zúrich.

1. Introducción

En agosto de 2019 The Graphische Sammlung ETH Zürich inauguró una exposición individual de la artista zaragozana Lara Almarcegui (1972). Comisariada por Linda Schädler, la muestra con el título Lara Almarcegui: Deep Inside-Out albergaba algunas de sus obras más importantes haciendo hincapié, por primera vez, en el papel de sus dibujos y gráficos.

​A principios de 2022 viajamos hasta la ciudad de Zúrich en Suiza para ver de primera mano estos documentos. Almarcegui no es una artista que destaque especialmente por su obra gráfica; sus proyectos no son sino la presentación pública en el contexto de una exposición del resultado de rigurosas investigaciones sobre aspectos aparentemente periféricos del orden urbano como lugares en vías de transformación o abandonados, solares, descampados, huertas, edificios vacíos, materiales de construcción y, más recientemente, lo que hay debajo del suelo que pisamos. Es por ello que su práctica artística abarca diferentes formatos como guías, mapas, vídeos, fotografías o visitas guiadas. Nuestro propósito con la visita a los fondos de aquella colección era una aproximación a su metodología y trabajo a través de la revisión de su material gráfico.

En este artículo se analizan algunas de las obras presentes en aquella exposición. Sus proyectos se han dividido en tres grandes grupos: solares y descampados, materiales de construcción y derechos minerales.

2. Dibujando el vacío de las ciudades: solares y descampados

Lara Almarcegui es conocida internacionalmente por sus proyectos en torno a la construcción y la arquitectura en las grandes ciudades, donde el desarrollo urbano avanza de forma inexorable. La escasez de zonas aparentemente inútiles o improductivas como solares o descampados impulsan a la artista, residente en Rotterdam, a desarrollar proyectos encaminados a una reflexión sobre estos espacios, donde los espectadores tomen conciencia sobre los diferentes usos del espacio público y de la propiedad privada, con "el deseo de recuperar un territorio para los ciudadanos" (Almarcegui, 2013:11). Para Almarcegui estos espacios no solo son residuos de un trazado urbanístico sino espacios valiosos en sí mismos y necesarios. Su incierta situación de espera los hace, precisamente, tan vulnerables. Su existencia puede dilatarse en el tiempo durante décadas pero también puede ser efímera, como el caso de algunos solares que existen únicamente entre la demolición de un edificio y la construcción del siguiente (Carralero, 2021).

Almarcegui recupera el concepto de terrain vague de Ignasi Solà-Morales para hablar de estos espacios, "por una parte 'vague' en el sentido de vacante, vacío, libre de actividad, improductivo, en muchos casos obsoleto. Por otra parte 'vague' en el sentido de impreciso, indefinido, vago, sin límites determinados, sin un horizonte de futuro" (Solà-Morales, 2002:187). Se trata de espacios reales, es decir, forman parte de la contemporaneidad de la urbe y de sus ciudadanos pero, por otro lado, están atrapados en un tiempo indefinido, expectantes de una acción que no llega. Parecen fruto de una indecisión o de algún plan fracasado. Su existencia se sitúa entre la naturaleza y lo urbano.

A través de estos espacios Almarcegui encuentra la forma de ofrecernos una alternativa al recorrido habitual de las ciudades, con una lectura crítica a los sistemas de desarrollo urbano y a las formas de vida que anteponen la productividad y la circulación frente a la habitabilidad y la convivencia (Francés, 2007:9). Para ello, elabora una serie de planos en los que, en lugar de señalar la arquitectura de las ciudades, la artista dibuja e identifica los terrenos sin construir. Los planos funcionan como una herramienta para enviar al público a estos espacios, y se distribuyen en forma de guías durante la desarrollo de la exposición:

Están diseñadas como una auténtica guía, sin ser una parodia de una guía, creo que son serias. Funcionan con mapas muy claros que te ayudan a encontrar los lugares. (...) La investigación que hay detrás de las guías es grande porque permite averiguar qué hubo en ese lugar o en ese terreno, se puede averiguar quién es el propietario actual, qué planes hay o por qué han fracasado otros planes recientes o pasados. (...) Sigo haciendo guías de descampados, la verdad es que he hecho muchas, porque viendo cómo desaparecen continuamente me parece que son muy necesarias y realmente ayudan a entender los procesos de la ciudad (Almarcegui, 2015:39-42).

Almarcegui utiliza este formato de manera recurrente para plasmar la memoria de solares y descampados de ciudades como Ámsterdam (1999), Lund (2005), Sao Paulo (2006), Al Khan (2007), Bilbao (2008), Londres (2009), el distrito de Queens en Nueva York (2010), las orillas del río Tíber en Roma (2011), Beirut (2012), la isla abandonada de Sacca San Mattia en Murano (2013), L'ile de la Chèvre (2017) o unas canteras de grava en Basel (2018). Es el medio y la estrategia que utiliza para conocer y compartir estos espacios, "vacíos de cemento pero no por ello de vínculos e historias" (Carralero, 2021).

Las guías de Almarcegui pudieron verse durante la exposición celebrada en The Graphische Sammlung ETH Zürich junto a otros dos proyectos sobre descampados: L'Area dismessa ex Michelin apre al pubblico (El descampado de la antigua fábrica Michelin se abre al público, Trento, 2006) y Het braakliggend terrein van de Norfolkline open voor het publiek (Los descampados de Norfolkline abren al público, Amsterdan, 2007). Estos proyectos son significativos porque con ellos Almarcegui lleva su práctica artística más allá de la investigación y la documentación de las terrain vague, suprimiendo sus límites físicos a través de la apertura de vallas y la organización de visitas guiadas. Con estas acciones Almarcegui es capaz de invertir la temporalidad y percepción de estos lugares; su condición de invisibilidad y exclusión pasa a ser de experimentación y convivencia con los visitantes. El hecho de que sus tours y aperturas se abarquen de forma colectiva y sean legales es importante porque implica el compromiso de la artista y su cuestionamiento hacia el uso del espacio público y de la propiedad privada.    

La primera vez que lo hicimos fue en pleno centro de Bruselas (2000), en un solar con una vegetación muy salvaje. Simplemente al abrir la puerta durante un día, los vecinos se lanzaron entusiasmados a descubrir el lugar. Este tipo de proyecto funciona muy bien porque es baratísimo, no cuesta nada, es muy sencillo y cambia completamente la percepción del lugar, la utilización del lugar y el descubrimiento de este. Intenté mejorar el proyecto haciéndolo más radical, es decir, no solamente consiguiendo el permiso para abrir la puerta de un descampado, sino que intenté retirar la valla entera del descampado para que pasara a formar parte de la calle. En este caso fue mucho más problemático, no sé muy bien por qué, pero retirar una valla entera genera muchos más problemas que abrir una puerta, curiosamente (Almarcegui, 2015:41).

3. Bocetos de montañas de escombros y listas de materiales de construcción

En el año 2012 el Festival de Arte Público de la ciudad de Zúrich (KiöR, Kunst im öffentlichen Raum) invitó a Almarcegui a participar en el evento con una pieza site-specific para Zurich-West, un antiguo distrito industrial que había experimentado una gran transformación desde la década de los 90. Almarcegui recopiló durante semanas información sobre la historia del lugar, su contexto geográfico y urbano así como sus condiciones económicas y ecológicas. El propósito inicial era el de calcular los materiales de construcción utilizados para algunos de sus edificios y apilarlos como escombros en los mismos. Presentó tres propuestas para el Festival: rellenar un túnel para bicicletas de la zona de Langstrasse con escombros de hormigón hasta que el túnel contuviera la misma cantidad utilizada para su construcción, amontonar escombros dentro de una nave industrial hasta alcanzar la suma de materiales empleados para su edificación y, por último, reunir en la Plaza Escher Wyss los suficientes escombros como para igualar la cantidad, de nuevo, utilizada en su cimentación. Las tres propuestas fueron rechazadas debido al intenso tráfico de peatones, bicicletas y automóviles de la zona. Su existencia se conoce gracias a seis dibujos preparatorios realizados a grafito y rotulador sobre impresiones inkjet de fotografías tomadas por la artista. Estos dibujos pueden consultarse en los fondos de The Graphische Sammlung ETH Zürich, expuestos en la muestra Lara Almarcegui: Deep Inside-Out. En ellos, una serie de montañas creadas a base de trazos rápidos de líneas superpuestas invaden el interior de los espacios elegidos; a día de hoy, son los únicos testigos del proceso de investigación y planificación de los proyectos que Almarcegui ideó para Zurich-West. 

Además de estos bocetos, en aquella exposición comisariada por Linda Schädler se expusieron tres dibujos pertenecientes al proyecto realizado en 2013 en el Pabellón de España en la Bienal de Venecia. Para la 55ª Exposición Internacional Almarcegui calculó los materiales de construcción necesarios para la edificación del mismo Pabellón amontonándolos en el interior. Estos materiales  fueron reciclados de otros edificios y construcciones locales: unos 500 m3 de escombros de los cuales 255 m3 eran de ladrillo y mortero, 152 m3 de cemento y hormigón, 150 m3 de grava y 1 m3 de teja. Junto a la gran montaña central cuatro montones de menores dimensiones contenían 49 m3 de madera, 15 m3 de arena, 2 m3 de vidrio y 1 m3 de acero. Las montañas desplegaban todas las cualidades matéricas del edificio, su peso y volumen.

Los dibujos para el proyecto de la Bienal de Venecia fueron realizados después del estudio y del inventario de los materiales necesarios. En una sección vertical del Pabellón de España representó los diferentes montones calculando la viabilidad técnica de su instalación. Desde esta perspectiva los trazos de Almarcegui hacen aún más evidente la conexión entre el interior y el exterior en la arquitectura (el espacio) y, por otro lado, el momento de proyección de un edificio con el de su ruina o demolición (el tiempo). En última instancia, la escala real de los materiales necesarios para la construcción del edificio se vuelve tangible entre las paredes del mismo pabellón que los contiene.

Las listas de materiales de construcción se han vuelto algo habitual en el trabajo de Almarcegui. Este proceso y metodología de investigación ayuda a la artista a mirar a la ciudad y la arquitectura desde un punto de vista objetivo y distante, con datos reales alejados de una visión romántica e idealizada: "busco una forma de hablar de arquitectura sin utilizar imágenes" (Almarcegui, 2019). Almarcegui ha llegado a inventariar y calcular el peso de los materiales de construcción utilizados no solo en estructuras o edificaciones temporales sino en ciudades enteras o regiones. Los cálculos se realizan recopilando información de mediciones existentes a través de planos detallados y dibujos arquitectónicos. Cuando esta información no es posible, la artista inspecciona directamente las estructuras y las registra sistemáticamente (Almarcegui, 2019). Como hemos visto, los resultados se materializan en forma de montañas dispersas en el interior de las salas expositivas pero, en otras ocasiones, Lara Almarcegui muestra directamente los datos en forma de listas monumentales impresas, como en el caso de la obra Construction Materials Ciudade de Sao Paulo (Materiales de construcción de la Ciudad de Sao Paulo, 2005-07) o la pieza Construction Materials Gemeentemuseum Den Haag (Materiales de construcción del Gemeentemuseum Den Haag, 2005-15), ambas expuestas en 2019 en The Graphische Sammlung ETH Zürich.

 

4. Derechos minerales: dibujos de lo invisible

 

Durante los últimos quince años, el trabajo de Almarcegui se ha centrado en la adquisición de derechos minerales y mineros de depósitos europeos, haciendo aún más evidente su afán por volver al origen de la arquitectura y de la construcción y seguir reflexionando sobre los derechos de propiedad de la tierra, los cuales dependen de nuestros sistemas de gobierno. Por lo general estos derechos son exclusivamente de la empresa o individuo que recibe el permiso de explotación. Sin embargo, la intención de Almarcegui con la adquisición de los permisos de exploración y explotación es, precisamente, la de su protección. Para Almarcegui, la tierra es algo que debe protegerse, y la extracción de minerales para la construcción implica un gran impacto geológico con consecuencias irreversibles para nuestros ecosistemas. La acción de adquirir los derechos de explotación de una zona para bloquear su extracción es una forma de devolverle la propiedad de la tierra a la tierra.

En 2015 consiguió los derechos mineros de un depósito de hierro en Tveitvangen, cerca de Oslo. Posteriormente obtuvo los permisos para otro yacimiento de hierro en Thal (Graz, Austria). A Almarcegui le interesa el hierro porque es uno de los materiales más utilizados en arquitectura. Con ayuda de científicos especializados en estudios geofísicos, la artista utiliza magnetómetros con el objetivo de detectar metales ferrosos magnéticos bajo tierra. A través de estos instrumentos comprueba dónde y cuánto hierro puede encontrar por kilómetro cuadrado. Los diagramas resultantes le sirven a la artista como modelo para sus dibujos, en los que representa a grafito la distribución topográfica del mineral o, bien, secciones sobre el grosor de la veta metalífera en diferentes puntos del yacimiento (Almarcegui, 2019). Estos dibujos pudieron verse en Lara Almarcegui: Deep Inside-Out, en The Graphische Sammlung ETH Zürich.

A través de estos bocetos Almarcegui vuelve a mostrar la parte menos visible y conocida de la construcción, la de la explotación de los recursos naturales; pues no solo la edificación cambia gradualmente nuestro entorno como veíamos con las guías de descampados sino, volviendo más atrás en el proceso, la extracción de las materias primas. Para Almarcegui es importante hacer accesible este conocimiento e información, porque a través de la obtención de los permisos de exploración la artista no solo localiza e identifica los recursos que existen bajo el suelo, sino cómo fueron explotados a lo largo de los años. Es así como Almarcegui ofrece una visión de la geología como una disciplina capaz de ampliar nuestra percepción temporal del subsuelo y, sobre todo, como una herramienta con la que mapear su riqueza y poder denunciar los procesos industriales que arrasan con el material geológico.

Conclusión

Los proyectos de Lara Almarcegui son herramientas que permiten representar lugares en un momento determinado, a veces el registro de estos espacios es determinante, puesto que se trata de espacios amenazados o en proceso de transformación como yacimientos minerales, solares o descampados, ruinas, edificios abandonados o que van a ser derribados. Sus proyectos surgen de una necesidad de conocer, compartir, proteger y defender estos espacios. Almarcegui los concibe como una alternativa al exceso de diseño en la ciudad, como elementos opuestos a la construcción y la urbanización temeraria.

 

A veces sus proyectos se traducen en verdaderos dispositivos con los que la artista activa no solo la curiosidad de los espectadores, sino toda una serie de acciones burocráticas determinantes para la existencia de estos lugares, que van desde la organización de visitas guiadas o la apertura de vallas hasta la adquisición de los derechos minerales. En otros casos, Almarcegui evidencia los actuales problemas de explotación de los recursos naturales con la instalación de montañas de escombros y materiales de construcción que equivalen a la cantidad necesaria para la edificación de los mismos edificios que las contienen. Con estos proyectos, la artista evita una visión idealizada y romántica de la arquitectura e, incluso, de la geología, en aras de una percepción objetiva con datos reales que visibilizan insostenibles procesos industriales. En la formalización de sus investigaciones utiliza diferentes formatos como el vídeo, la fotografía, el dibujo, la instalación, textos y publicaciones.

Los complejos mecanismos y estrategias que la artista lleva a cabo para el desarrollo y planificación de sus proyectos se han visto a la luz con la exhibición de sus dibujos y gráficos en una muestra inaugurada en 2019 en The Graphische Sammlung ETH Zürich. El objetivo de aquella exposición comisariada por Linda Schädler titulada Lara Almarcegui: Deep Inside-Out era hacer visible parte del material gráfico que la artista había generado durante la investigación y el desarrollo de algunos de sus proyectos. Este material abarca sus guías de descampados, bocetos a grafito sobre fotografías impresas para propuestas de intervención no realizadas como las presentadas para el Festival de Arte Público de Zurich-West, dibujos sobre la viabilidad técnica y disposición de materiales de construcción para el Pabellón de España en la Bienal de Venecia, listas de materiales de construcción de la Ciudad de San Paulo y del Gemeentemuseum, o dibujos de diagramas sobre la distribución topográfica de minerales para sus proyectos sobre derechos mineros.

El estudio de este material nos ha permitido conocer de cerca estos procesos y reparar en la importancia de la artista por trabajar a escala real en sus proyectos, hablando de la naturaleza y la arquitectura sin añadidos innecesarios o imágenes intermedias, yendo directamente al origen del problema. Por ello el trabajo de Lara Almarcegui se caracteriza por un enfoque interdisciplinar apoyado en ciencias como la geología, la arqueología, la ecología o la historiografía, las cuales le permiten seguir profundizando en la cara oculta de la construcción y la planificación urbana. El material mostrado en The Graphische Sammlung ETH Zürich es relevante no solo porque comparte con el público estos métodos sino porque, en ocasiones, los bocetos de Almarcegui son los únicos testigos del  proceso.